Explore "La capitana del Yucatán" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Un instante después la marquesa del Castillo se detenía ante el umbral de la habitación, con el más vivo asombro pintado sobre el rostro, mirando con una especie de terror a Córdoba y a sus marineros, y sobre todo al señor del Monte que al verla se había puesto lívido.
Un gesto fulminante del teniente ahogó probablemente en su garganta el grito de sorpresa que estaba a punto de escapársele y quizá también el nombre de su fiel compañero. Rápidamente comprendió que sus hombres habían urdido algún plan temerario para salvarla y recuperó inmediatamente su calma habitual, contestando, con una graciosa inclinación al saludo del jefe rebelde y de sus huéspedes.