Explore "La perla roja" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Al día siguiente, después de una noche muy tranquila, los expenados volvieron a emprender el viaje y remontaron el río con bastante velocidad, deseosos de dejar a distancia al individuo que habían visto desaparecer por entre los árboles. El agua seguía siendo profunda, aun cuando hubiese que costear en varios sitios los bancos de arena y tuviese Will que maniobrar de continuo y sondar Palicur a cada momento.
Ambas orillas seguían ofreciendo el mismo aspecto de siempre. Los árboles sucedían a los árboles, la mayor parte de colosales dimensiones, con hojas grandes, desmesuradas, que impedían penetrar a los rayos del Sol, y pobladas de papagayos chillones y de pequeñas bandadas de monos que molestaban a los viajeros tiroteándolos con frutas y cortezas.