Explore "Los horrores de la Siberia" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Los cosacos, que iban detrás del coche a galope desenfrenado, tuvieron apenas tiempo de recoger riendas para contener a sus caballos.
El cabo que los mandaba desmontó casi al borde del precipicio, obligó a uno de sus doce soldados a hacer lo mismo y ambos gatearon hasta ganar el borde de la cortadura.