Explore "Los horrores de la Siberia" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Dimitri, apenas dijo las anteriores palabras, hizo señas a la joven de que permaneciera quieta, y avanzó solo por un estrecho boquete, suficiente apenas para que por él pasara un cuerpo humano, pero que le libraba de exponerse a las balas de los cosacos.
El boquete aquél tenía salida a una especie de plazoleta, en la que Dimitri vio al cabo de cosacos, de espaldas a él y reconociendo el terreno, mientras los otros soldados se hallaban lejos.