Explore "Los hijos del aire" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
En cuanto hubieron terminado de comer, Fedoro y Rokoff tomaron los fusiles para ir a cazar un oso, mientras el capitán iba a echar las redes para coger las famosas truchas. En cambio, el maquinista, seguro de no ser estorbado, se había puesto a trabajar para arreglar la famosa ala, que los había puesto en tan grave peligro dos veces consecutivas. El día era espléndido, a pesar del viento que soplaba constantemente de la vecina Siberia, que anquilosaba las manos y amorataba los labios.
El sol, bastante tibio, hacía brillar vivamente las aguas del lago, que tomaban los más variados colores con reflejos plateados y purpúreos.