Explore "Decálogo para empezar a escribir hoy" by Eduardo Robsy on Textopian. Read with annotations and highlights.
La imagen del escritor que sufre un bloqueo es un tópico cinematográfico con mucho arraigo en el imaginario colectivo. Afortunadamente, las situaciones de bloqueo son menos habituales en la realidad cuando uno escribe de forma regular. Estamos tratando aquí de evitar los tópicos que se asocian en la cultura popular con el hecho de escribir. Si uno ha adoptado la costumbre de escribir habitualmente, las palabras fluirán de forma automática en cuanto alcance el estado de concentración oportuno. Se trata de superar el mito de la inspiración, esa especie de maná que cae del cielo y que nos convierte repentinamente en escritores. La realidad es otra: es el trabajo el que nos permite escribir, con sus pautas, con su regularidad, con su disciplina. Si nos aferramos a esa disciplina y respetamos el compromiso que nos hayamos marcado, escribiremos, contra viento y marea, y no se darán estos bloqueos.
Si que pueden darse situaciones en las que uno no consiga dar con la clave para resolver una escena o situación, en las que no pueda plasmar en palabras lo que quiere. En estos casos es mejor no obsesionarse, no permitir la situación de bloqueo, y continuar escribiendo más allá, en otra escena o capítulo, o, caso de no ser posible, incluso pasando a otro texto, aunque suponga empezar algo nuevo, más corto, más ligero. En tanto sigamos escribiendo, nuestra mente no estará dando vueltas en círculos y, si seguimos avanzando por otros caminos, tarde o temprano se nos ocurrirá la solución. Obsesionarnos ante un pequeño inconveniente es siempre contraproducente: si seguimos escribiendo, sea lo que sea, nuestra mente buscará un nuevo camino y hallará, tarde o temprano, la solución. Un ataque frontal a los problemas es siempre una mala estrategia, y más en cuestiones que tienen que ver con la creación.