Explore "Blanca" by Tomás Carrasquilla on Textopian. Read with annotations and highlights.
Se ha dicho que los matemáticos, a fuer de imbuídos en abstracciones numéricas, tienen carácter reseco y enfadoso. Máximo Santalibrada (único hermano de Ester por padre y madre) desmentía el aserto, y no porque fuera ingeniero a medio untar. Era un mozo ingenuo, con una de esas delicadezas vestidas de niñerías, de frivolidades; risueño, alborotado, travieso; era una grandeza de espíritu esmaltada de pequeñeces, un corazón. Acababa de llegar de Norte-América cuando nació Blanca, y él mismo se ofreció como padrino. Mercedes, la hermana menor de Alberto, fue su compañera de pila. ¿Sería esta circunstancia germen de amor en el corazón de la joven? Ella misma lo ignoraba; ella misma no sabía definirse; pero es lo cierto que tuvo que confesarse a sí propia al fin y al cabo que amaba a Máximo. Corría el tiempo, y Mercedes, a pesar de las muchas ocasiones que de tratar a Máximo tenía, nada lograba descubrir en él que revelase siquiera inclinación por ella, nada, ni siquiera coqueteos de muchacho. Varios adoradores se le presentaron: a ninguno hizo caso: algo le decía interiormente: espéra, espéra.
Era una morena acanelada, de ojos adormidos de una tristeza vaga y extática; el cabello espeso y alborotoso; alta, lánguida, de movimientos rítmicos más provocativos que majestuosos; redondo, negro, como dibujado con tinta china, lucía un lunar en la mejilla. Era una niña nerviosa, mimada, impresionable. Según su fe de bautismo, contaba dieciocho años; moralmente apenas tendría nueve. Demasiado espigada ya para habércelas con muñecas de trapo o de cartón, se le iban las horas en juegos con su ahijada, muñequita de carne y hueso. La adoraba, no sólo por esa ternura que inspira la niñez ni por aquella especial que inspiraba el angelito, ni por el instinto materno tan pronunciado en Mercedes, sí que también, y quizá más que por todo, porque veía en la niña algo como un vínculo que la unía a su amado. ¿No era Blanca ahijada y sobrina de ambos? ¿No tenía cariño entrañable por los dos? Para el corazón de la joven era esto argumento irrefutable. Ello estaba como en la atmósfera. Blanquita misma llegó a sentirlo.