Explore "Dimitas Arias" by Tomás Carrasquilla on Textopian. Read with annotations and highlights.
Por esas calendas hubo en la aldea cambio de párroco. A los pocos días de llegado el nuevo, llamólo El Tullido para que lo confesase; y luégo al punto quedaron encantados uno de otro: el sacerdote, de hallar alma tan sana en cuerpo tan enfermo; el Maestro, de tanta sencillez y mansedumbre en aquél que él diputó por lumbrera de la Iglesia.
Acabada la confesión, sacó el padre de su yesquero CAPÍTULOde cuerno engastado en plata, ofreció lumbre y cigarro al penitente, y no bien ambos hubieron encendido, acercó aquél un taburete junto a la carretilla, y con tono de viejo amigo, y como quien reanuda una conversación, dijo: