Explore "¡Redención!" by Joaquín Dicenta on Textopian. Read with annotations and highlights.
Las prevenciones con que en toda ciudad pequeña se recibe á los forasteros rodearon también á Mendoza durante los meses primeros que subsiguieron á su arribo. Bien es cierto que contribuyó á ellas y no poco la esquivez de aquel solitario. Eso de no relacionarse sino lo preciso con las gentes, de no recibir otras visitas que las de obligada cortesía, de no aportar por el Casino, no obstante ser socio con presentación del juez y del alcade, daba causa á entredicho.
Claro que Fernando pagaba puntualmente las cuotas del Casino y que no abrían suscripción para festejos ó calamidades á que no acudiera rápida y generosamente. Pero esto quedaba descontado con lo díscolo del sujeto y no se le tenía en cuenta para la afección, ó al menos para la gratitud.