Explore "La honrada" by Jacinto Octavio Picón on Textopian. Read with annotations and highlights.
Hallábanse una mañana Fernando y Plácida en el gabinete de su casa, él en traje de calle, dispuesto para salir, ella en ligeras y elegantes ropas de levantar, cuando entró la doncella diciéndoles que acababa de llegar el señor Pascual, deseoso de hablar con la señorita.
El señor Pascual era uno de los varios arrendadores de tierras de Susana que, a partir de la muerte de ésta, venían a entregar dinero a Plácida, por lo cual, presumiendo ella que trajese alguna cantidad, y esquivando recibirla en presencia de su marido, contestó a la muchacha: