Explore "Médico de cuerpos y almas" by Taylor Caldwell on Textopian. Read with annotations and highlights.
Anduvo silencioso junto a Lucano mientras le conducía a través de las habitaciones del palacio, cada una de las cuales era siempre más bella que la anterior. En algún lugar escondido cantaban esclavas jóvenes, acompañadas por los dulces sones de la flauta y el arpa. Sonaban risas contenidas tras las cortinas. La luz de las lámparas se reflejaba sobre mármoles y columnas multicolores. Las paredes estaban cubiertas de murales deslumbradores en los que las criaturas representadas parecían poseer vida y movimiento propio. Los suelos eran de mármoles grises y toda la casa estaba perfumada. Lucano pensó que Herodes había construido una casa espléndida para su amigo el procurador de Israel. En todos los lugares brillaban los reflejos del oro y la plata. Las lámparas estaban construidas con cristales de Alejandría. Hasta las habitaciones que los amigos cruzaban en silencio, llegaba la olorosa y penetrante brisa del mar.
Lucano vio, en cierto momento, la dorada cúpula de la casa de Herodes a través de las suaves columnas, oyó el sonido de voces distantes y el monótono grito de alerta de los soldados de la guardia. Aparte de aquellos sonidos, una intensa quietud reinaba en la atmósfera del palacio.