Explore "Médico de cuerpos y almas" by Taylor Caldwell on Textopian. Read with annotations and highlights.
Al seguir adelante a la mañana siguiente, Lucano se sintió impresionado por el gran cambio del paisaje y las gentes de Galilea. Pasó a través de una pequeña aldea de pequeñas casas blancas, brillante cual luz cegadora bajo el sol de la mañana, rodeada por fértiles jardines y granjas, aunque más allá las montañas tenían su peculiar aspecto de aridez, resaltando sobre un cielo incoloro de ardientes fulgores. Los vestidos de hombres y mujeres que se divisaban al pasar por la carretera o atendiendo al ganado o las ovejas de caras negras, eran allí más alegres, y entre el púrpura oscuro y las ropas negras, vio algunas amarillas, rojas y azules. La gente era más alta que en Decápolis o en Judea y extremadamente rubios, con cabellos dorados o rojos y brillantes ojos azules o grises; su piel era pálida ligeramente sonrosada.
Los hombres usaban hoces sobre los cardos y cactus, dispuestos a recobrar tierra para el trigo y los árboles, y a su alrededor brillaba un ambiente sencillo y rústico lleno de amable alegría. Los niños cuidaban de pequeños corderos a la vez que jugueteaban en pequeñas corrientes azules que se deslizaban del Jordán y reían al salpicarse en el agua y lanzar piedras al río. Las mujeres se sentaban en los escalones de las casas amamantando a sus hijos, hilando o riñendo a los revoltosos pequeños. Una paz profunda descendía de las montañas sobre el campo, además del calor.