Explore "Médico de cuerpos y almas" by Taylor Caldwell on Textopian. Read with annotations and highlights.
Lucano permaneció en Tiberíades sólo unos cuantos días. Durante aquel tiempo vagabundeó por las montañas y la sinagoga y escuchó las oraciones de la gente en su interior. Estuvo en pie donde Cristo había permanecido y miró hacia el mar de Galilea, siempre cambiante, intensamente azul y tranquilo. Luego partió hacia Nazaret, buscando a María. Ansiaba ver a la que había llevado a Dios en sus entrañas y le había nutrido y mimado sobre su regazo, le había llevado a los maestros al templo y, amándole sobre todas las cosas, le había visto expiar con la muerte horrible de un asesino. La reverenciaba en su corazón y mientras se dirigía hacia ella lleno de alegría, pensaba: «Bendita seas sobre todas las mujeres de todas las generaciones». Aulo se separó de él con tristeza.
-Si no nos encontramos de nuevo en la tierra, entonces nos reuniremos en el cielo -dijo abrazando a Lucano.