Médico de cuerpos y almas by Taylor Caldwell

Explore "Médico de cuerpos y almas" by Taylor Caldwell on Textopian. Read with annotations and highlights.

Por la mañana Diodoro se despertó de un humor expansivo y una cierta impresión de arrepentimiento. Lucano era tan sólo el hijo de un liberto; sin embargo, Diodoro, que ciertamente le amaba como un hijo, se sentía avergonzado de sí mismo. La culpa era de aquella maldita migraña, desde luego, que ejercía el mismo efecto sobre la razón de un hombre como Medusa sobre la carne. ¿Qué le había hecho olvidar que ninguna doncella romana modesta podía casarse sin el consentimiento de su padre? «Era su joven corazón lo que yo probablemente tenía en cuenta», pensó el tribuno. No deseaba que fuese torturado. Como él había amado a Iris también podía ser que la gentil Rubria amase a Lucano. Este pensamiento hizo que Diodoro se afirmase más que nunca en el propósito de enviar a la niña y a su madre a Roma. Entre tanto, durante el desayuno, concluyó los detalles del matrimonio de Rubria con Carvilio Ulpiano. Regatearon acerca de la dote.

El precavido tribuno deseaba asegurarse de que si Piso alguna vez se divorciaba de Rubria, o si ella decidía abandonar su casa, la dote volvería a ella. El senador estaba de buen humor, aunque había decidido dejar aquel imposible y sencillo lugar a la mañana siguiente.

Reading navigation