Explore "La Ley 50" by Robert Greene on Textopian. Read with annotations and highlights.
El problema de los enfrentamientos y la razón de que los evitemos es que provocan emociones desagradables. Nos ofende en lo personal que alguien quiera lastimarnos o perjudicarnos. Esto nos hace dudar de nosotros y sentirnos inseguros. ¿Lo merecíamos por algún motivo? Si sufrimos varios momentos desagradables, somos cada vez más asustadizos. Pero en realidad se trata de un problema de percepción. En medio de nuestra confusión interior, tendemos a exagerar las intenciones negativas de nuestros adversarios. En general, tomamos los conflictos como algo personal. Sin embargo, la gente arrastra traumas y problemas desde su niñez. Cuando hace algo para perjudicarnos o bloquearnos, no suele hacerlo contra nosotros en lo personal. Es víctima de un asunto no resuelto del pasado, o de inseguridades profundas. Sencillamente nos cruzamos en su camino en un mal momento.
Es esencial que desarrolles la perspectiva opuesta: la vida implica lógicamente intereses en conflicto; los demás tienen asuntos y problemas propios, que chocan con los tuyos. Pero en vez de tomártelo tan a pecho o preocuparte por sus intenciones, dedícate a protegerte y promoverte en este juego competitivo, esta sangrienta liza. Fija tu atención en las maniobras ajenas y cómo frustrarlas. Cuando tengas que recurrir a algo convencionalmente poco ético, piensa que es sólo una maniobra más en el juego, nada para sentirte culpable. Acepta la naturaleza humana y la idea de que la gente se vale de la agresividad. Esta perspectiva imparcial y serena te facilitará mucho planear la estrategia perfecta para mitigar esa agresividad. Dado que tus emociones saldrán intactas de tales enfrentamientos, te acostumbrarás a ellos, e incluso disfrutarás sostenerlos.