Explore "Historia de Gil Blas de Santillana, Volumen 2" by Alain René Le Sage on Textopian. Read with annotations and highlights.
Después de haber la Ortiz, sus compañeras y yo oído esta historia, nos salimos de la sala, donde dejamos solas a doña Aurora y doña Elvira. Pasaron las dos lo restante del día en varias diversiones, sin fastidiarse una de otra, y cuando partimos al día siguiente, fué tan dolorosa su separación como pudiera serlo la de dos íntimas amigas acostumbradas toda la vida a la más dulce y tierna compañía.
Llegamos, en fin, a Salamanca sin que nos sucediese el menor contratiempo. Alquilamos luego una casa enteramente amueblada, y la dueña Ortiz, según lo que habíamos tratado, se comenzó a llamar doña Jimena de Guzmán. Como había sido dueña tanto tiempo, no podía menos de hacer bien su papel. Salió una mañana con Aurora, una doncella y un paje y se encaminaron a una posada de caballeros, donde supieron que ordinariamente se alojaba Pacheco. Preguntó la Ortiz si había algún cuarto desocupado, y habiéndole respondido que sí, le enseñaron uno decentemente puesto. Tomólo de su cuenta, y aun adelantó un mes de alquiler, expresando que era para un sobrino suyo que iba de Toledo a estudiar a Salamanca y al que esperaba aquel día.