Read "La isla del tesoro" by Robert Louis Stevenson online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
EL viento, que parecía servirnos al pensamiento, cambió al Oeste. Esto facilitó muchísimo nuestro curso, de la punta Noreste de la isla hacia la embocadura de la Bahía septentrional. Sólo que, como no nos era posible anclar, y no nos atrevíamos á orillarnos hasta que el reflujo hubiera bajado bien, nos encontramos con tiempo de sobra. El timonel me dijo lo que debía hacer para poner el buque á la capa; después de dos ó tres ensayos desgraciados logré el objeto, y entonces los dos nos sentamos en silencio á tomar una nueva comida.
Hands fué el primero que rompió el silencio diciéndome con su mofadora y sardónica sonrisilla: