Read "La isla del tesoro" by Robert Louis Stevenson online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
LA claridad rojiza de la antorcha iluminando el interior de la cabaña, me hizo ver que, cuanto de malo pude imaginar en aquellos momentos era, por desgracia, demasiado cierto. Los piratas estaban en posesión del reducto y de las provisiones: allí estaba la barriquilla de cognac; allí las carnes saladas y los bizcochos como antes de mi ausencia y, cosa que acrecentó infinitamente mi terror, ni la menor señal de un prisionero. No era posible pensar otra cosa sino que todos habían perecido y mi corazón se sintió angustiosamente oprimido al pensar que yo no había estado allí para perecer con ellos.
Seis de los piratas quedaban allí únicamente: ni uno más sobrevivía. Cinco estaban en pie, colorados, soñolientos y mal humorados por haberse tenido que arrancar al sopor de la embriaguez. El sexto se había medio incorporado nada más, sobre uno de los codos; estaba mortalmente pálido, y el ensangrentado vendaje que rodeaba su cabeza daba á entender que aquel hombre había sido recientemente herido, y aun más recientemente curado. Recordé entonces al hombre que en el ataque de la estacada había sido herido y escapádose por el bosque, y no me cupo duda de que éste era el mismo.