Explore "El falso inca" by Roberto Jorge Payró on Textopian. Read with annotations and highlights.
Mercado y Villacorta, entretanto, había llegado de Córdoba a Londres reventando caballos y tomando por el terrible atajo de Quilino -tumba de tantos viajeros audaces- sólo por ganar unas cuantas horas.
Una vez en Londres organizó fiestas realmente fastuosas para el lugar y las circunstancias, citó más que invitó a cuantos hidalgos y sacerdotes habitaban en las cercanías, convocó a los vecinos de Rioja y al valle de Catamarca, y retiró ochenta soldados del presidio de Andalgalá, para que sirvieran de guardia de honor.