Explore "Los anticuarios" by Carmen de Burgos on Textopian. Read with annotations and highlights.
Adelina había madrugado aquella mañana, era día de gran subasta y le convenía tener buen sitio, cosa difícil, pues a veces iban a las dos para asistir a una subasta que empezaba a las seis y ya estaba todo lleno de público.
Las subastas tenían el valor de una representación teatral, acudía a ellas un público elegante, entre el que no faltaban mujeres bellas, cuyos caprichos solían dificultar más de un remate.