Explore "Los inadaptados" by Carmen de Burgos on Textopian. Read with annotations and highlights.
Notábase una actividad desacostumbrada en el cortijo de La Unión. Desde la muerte de Rafaelito, había transcurrido más de un año, un ambiente de tristeza se cernía sobre la hacienda; la casa estaba impregnada con la melancolía del dolor que irradia de las personas y parece constituir el alma de los objetos inanimados.
Víctor y Dolores seguían tratándose con cariñosa consideración, sin dejar adivinar nada de las disensiones que pudiera haber entre ellos y sin contar a nadie sus sentimientos, con gran disgusto de las gentes del lugar, deseosas de tener la certeza de sús murmuraciones. Los dos esposos parecían haber reconcentrado todo su cariño en Nicolasito y lo mimaban continuamente, sin acostumbrarlo a los trabajos del campo; hasta le habían puesto un preceptor para enseñarlo a leer, escribir y echar cuentas: un ex carabinero que habitaba en la Hortichuela y recorría todos los días a pie algunas leguas dando lecciones a los chicos y afeitando a los cortijeros.