Explore "El caballero de las botas azules" by Rosalía de Castro on Textopian. Read with annotations and highlights.
Aquella misma noche, en los salones de la condesa Pampa había gran reunión y brillaban a porfía las mujeres y las flores; mas no se sentía, como otras veces, esa ruidosa sinfonía de risas alegres y de voces frescas y armoniosas que, semejantes al rumor de un torrente, iban a unirse a los acordes de la música. Sólo el ris ras de los abanicos que las damas agitaban en sus pequeñas manos con la gracia española, unida a la de la más desdeñosa y sutil coquetería, corría en todos los tonos, de diván en diván y de grupo en grupo como diciendo: Hoy toda la gloria es nuestra.
En una palabra, reinaba allí cierta atmósfera misteriosa que lo llenaba todo, prestando doble encanto a cuadro tan escogido; y en vez de amoríos y sutilezas de salón se cuchicheaba con aire grave de cierto asunto extraño y nuevo en la corte.