Explore "El caballero de las botas azules" by Rosalía de Castro on Textopian. Read with annotations and highlights.
Varios críticos, de esos cuyos juicios se imponen por sí mismos a los ilustrados lectores, y algunos literatos de indisputable fecundidad, formaban en tanto círculo aparte en uno de los jardines más espléndidamente iluminados; pues, mal que les pese a las musas, son casi siempre sus elegidos fatalmente inclinados más bien que a la sencillez de los campos a las pompas mundanas, al lujo regio de los salones y a cuanto la perfecta sabiduría condena por boda de Pitágoras como muelle y enervador.
Arrellenados esta noche en ligeros asientos rodeados de flores y aspirando los mil perfumes que las plantas despedían de sus senos y las damas de sus vestidos, hablaban de las cosas y de las personas con ese alto desdén, con esa roedora mordacidad tan semejante a la boca de los rumiantes en despuntarlo todo.