Explore "Paredes, un campesino extremeño" by Patricio Chamizo on Textopian. Read with annotations and highlights.
Mi pueblo está situado en un rincón perdido de la provincia de Badajoz, a no mucha distancia de las Vegas Altas del Guadiana, pero lo suficiente lejos para no haberse beneficiado de sus planes de regadíos. Son tierras de secano, de olivos, viñedos y frutales, aparte de varios cortijos que hay a sus alrededores, pero apenas eran utilizados por ovejas y cerdos con muy poca tierra dedicada al cultivo agrícola, por lo que daban poco trabajo a los jornaleros del pueblo. Eran, más bien, fincas de recreo y cotos de caza. Un pueblo rico, pero, como todos los pueblos, rico para los ricos, pero pobre para los pobres.
Casi todas las casas estaban hechas de adobe y tapias de tierra apisonada. Excepto las del centro, que eran de piedra. Las calles donde estaban situadas las casas de piedra estaban empedradas; las otras eran de tierra. Digo yo que esto sería para que hicieran juego las calles con las casas. La iluminación de las calles de piedra era buena; la de las otras, infame. Las casas de adobe, a falta de sólidos cimientos, tenían humedad todo el año, por lo que el reuma era fiel compañero de sus inquilinos.