Explore "El clavo" by Pedro Antonio de Alarcón on Textopian. Read with annotations and highlights.
Pocos segundos después de terminar mi amigo Zarco la relación de sus amores, llegamos al cementerio.
El cementerio de *** no es otra cosa que un campo yermo y solitario, sembrado de cruces de madera y rodeado por una tapia. Ni lápida ni sepulcros turban la monotonía de aquella mansión. Allí descansan, en la fría tierra, pobres y ricos, grandes y plebeyos, nivelados por la muerte.