Explore "El lunar" by Alfred de Musset on Textopian. Read with annotations and highlights.
Se ha dicho que los viajes perjudican al amor, porque proporcionan distracciones; se ha dicho también que lo fortalecen, porque dejan tiempo para pensar en él. Pero nuestro caballero era demasiado joven para hacer tan sensatas distinciones. Cansado del coche a mitad del camino, había tomado un caballejo de posta, y hacia las cinco de la tarde llegó a la Hostería del Sol, que ostentaba su muestra, ya pasada de moda en tiempos de Luis XIV.
Había en Versalles un cura viejo que había sido párroco cerca de Neauflette; el caballero le conocía y le quería. El cura, sencillo y pobre, tenía un sobrino beneficiado, abate en la corte, que podía serle útil. El caballero fue, pues, a casa del sobrino, el cual, hombre importante, sumido en su alzacuello, recibió muy bien al recién llegado y se dignó escuchar sus cuitas.