Explore "La garduña de Sevilla y anzuelo de las bolsas" by Alonso de Castillo Solórzano on Textopian. Read with annotations and highlights.
Da fin el ladrón á la novela de «El conde de las Legumbres»
Habían caído enfermos dos criados de Leopoldo, de quien fiaba sus amorosos empleos, y aunque pudo abstenerse de su condición, en tiempo que debía andar ajustado por contentar á Margarita, no miró á esto, sino á seguir su gusto, y así le pareció salir de noche, acompañado de Feliciano, sabiendo que era hombre de buenas manos para fiar su seguridad de él; llevóle consigo tres ó cuatro noches á una casa, donde salía muy á deshora de ella; aunque entraba allá Feliciano, no quiso ser curioso en averiguar quién era el dueño de aquella casa hasta la tercera ó cuarta noche que asistió allí, y hallándose con una criada, que deseó seguir el ejemplo de su ama con Feliciano, la preguntó cuya era aquella casa y quién la dama del empleo de Leopoldo.