Explore "La garduña de Sevilla y anzuelo de las bolsas" by Alonso de Castillo Solórzano on Textopian. Read with annotations and highlights.
Prosigue el ladrón la novela de "El conde de las Legumbres"
El reino de Galicia fué gobernado antiguamente por condes, y después por reyes. Imperaba Gundemaro, señor de este reino, el cual quedó viudo del segundo matrimonio, de quien tuvo sucesión á la infanta Teodomira, quien reinando después, fué llamada la reina Loba; ésta se enamoró de Recaredo el galán, uno de los ricos hombres de Galicia, que siempre siguió la corte; era deudo del rey, aunque poco, y muy favorecido suyo, con que pudo tener entrada en el cuarto de la Infanta, y llegar á merecer sus brazos. De aquella amorosa unión fui yo engendrado, y llegado el tiempo de nacer al mundo, era en ocasión que el rey se halló en el cuarto de su hija; diéronla los dolores, y como primeriza en esto, no pudo disimularlo en la presencia de su padre, y él se pensó que otro accidente le había sobrevenido. Lleváronla sus criadas á la cama, ignorando el verdadero mal que la fatigaba, y á pocas horas se llegó el parto, en que me arrojó al mundo para conocer en él mis desdichas. Cuando me acabó de parir mi madre, que fué en brazos de una criada, tercera de sus amores, salió conmigo á entregarme á un hermano suyo, que estaba avisado para esto, y al salir del cuarto de la infanta encontróse con el rey, que venía á verla; temió que curioso quisiese examinar lo que en la falda de la ropa llevaba, y así, se volvió por excusar este lance, y atrevióse á bajar al jardín, y por una puerta que caía al río Sil me arrojó en él metido en una cestilla de mimbres, dando cuenta á la Infanta cómo me había entregado á su hermano, como estaba dispuesto antes; surcando iba las cristalinas ondas del claro río, cuando las aguas se dividieron, y yo fui sumergido en ellas, y recibido en los brazos del mismo Sil, que cercado de sus hermosas ninfas, fui llevado á su cristalino albergue; bien pensaréis que esto es poética ficción de las que maquinan los poetas; pues creedme, que pasó como lo digo.