Explore "La garduña de Sevilla y anzuelo de las bolsas" by Alonso de Castillo Solórzano on Textopian. Read with annotations and highlights.
Saben Rufina y su marido que un autor de compañía de comedias tenía en su poder dos mil escudos, y disponen entre los dos el robárselos; lo logran y marchan á Zaragoza, en donde se establecen, poniendo una tienda de sedería, viviendo como honrados hasta su muerte.
Volvamos á Jaime, que campaba en Madrid lucidamente; puesto que se acompañó de buena gente, toda amiga de transportaciones sin ser culta, porque estas eran de alhajas y moneda. Hicieron algunos hurtos rateros con tanta cautela, que no se pudo hacer averiguación de los delincuentes, con que ellos andaban más alentados, y nunca ociosos en buscar dónde emplear las garras.