Explore "El pecado y la noche" by Antonio de Hoyos y Vinent on Textopian. Read with annotations and highlights.
I / Entró resueltamente en el cuarto, encendió luces, muchas luces, todas las que encontró a mano; desposeyose, con un gesto amplio, teatral, del enorme abrigo de chinchilla, que arrojó desdeñosamente sobre una butaquita; dejó caer al suelo el capuchón de raso negro que le envolvía de pies a cabeza, y en pie, ante el gran espejo de tres lunas, arreglose nerviosamente el peinado.
Tras ella, pesado, vacilante, el rostro pálido, los ojos turbios, despeinado el cabello, el sombrero caído a la nuca y la pechera sucia y arrugada, venía Esteban. Al penetrar en la estancia habíase desplomado en una bergère, y allí, despatarrado, innoble, sin tomarse el trabajo de quitarse el gabán ni el sombrero, parecía próximo a dormirse.