Explore "La estocada de la tarde" by Antonio de Hoyos y Vinent on Textopian. Read with annotations and highlights.
No era un torero bonito ni un torero de raza. La historia de su triunfo fue la historia de su valor. Llegó porque se jugó la vida en cada suerte con arrojo temerario, porque miró a la muerte cara a cara siempre, sin llegar a verla nunca. Ignoraba el valor de la existencia; no sabía lo que era la vida y la muerte, y en cambio sabía lo que era el hambre y el frío. Tal vez en ello estribaba el secreto de su triunfo.
Para desdeñar la vida hay o que ignorar su valor o que no tener nada que perder con ella. La valentía va en razón contraria de los bienes que nos jugamos. Por eso son valientes los primitivos y los desesperados. Los civilizados son siempre cobardes; la existencia les ofrece demasiados atractivos para jugársela fácilmente.