La zarpa de la esfinge

Explore "La zarpa de la esfinge" by Antonio de Hoyos y Vinent on Textopian. Read with annotations and highlights.

¡Judith Israel! Como las emperatrices legendarias del pasado remoto, alzó su trono sobre cadáveres. No mató, pero dejó morir. Una leyenda extraña, la hacía andar por el desierto con los pies desnudos, calcinados por las ardientes arenas y la cabellera negra y revuelta, por única defensa del sol. Otra la hacía dormir bajo el puente de Triana envuelta en la luna como en un manto real. Ella sonreía y dejaba hacer.

La verdad era que todo aquello no tenía de cierto sino que anduviese muchos días desgarrándose los pies en los guijarros de las calles y durmiendo con el cielo por dosel. No era árabe ni el Simeu habíala arrastrado entre olas de polvo, ni habían arrullado su sueño los rugidos de los tigres y los leones. Lo único positivo es que, pese a la nobleza suprema de su tipo, pertenecía al misterio del pueblo. Era madrileña. Su madre, allá en las horas felices de la juventud, tuvo un salón de peinar. Luego vinieron días malos en que el reuma y la vejez dieran al traste con el relativo bienestar, y comenzó para las dos mujeres una miseria negra. La señora Segunda, siempre práctica, pensó, y pensó bien, que la chica podía ganarse su vida (y hasta la de ella si se terciaba), entrando en un taller de costura mientras llegaba la hora de dedicarla, si era posible (y su naciente belleza decía a voces que sí), a más elevados menesteres. Pero la chiquilla tenía un alma brava y sublevose ante la perspectiva del encierro. Ella quería ser florista, o vendedora de periódicos, o pordiosera, o golfa, cualquier cosa con tal de ser libre y poder volar lejos, muy lejos, como vuelan los pájaros, para correr el mundo. Ni las zurras, ni los airados apóstrofes, ni las amenazas truculentas, tuvieron virtud para disuadirla de sus arriesgados proyectos, y un día, en los linderos de los quince años, salió para no volver. Anduvo muchos días librándose milagrosamente de los absurdos peligros que rodean la vida del hampa, sola siempre, un poco salvaje y otro poco niña, hasta que una noche conoció a Cipriano.

Reading navigation