Explore "El rico y el pobre" by Antonio de Trueba on Textopian. Read with annotations and highlights.
Perico se levantó muy temprano, se afeitó como Dios le dio a entender con una cuchilla de su oficio, muy vaciadita que usaba en tales casos, se lustró los borceguíes, se lavó bien, se puso camisa limpia y la ropa de fiesta, y su mujer, que le había ayudado en todas estas operaciones, le arregló el pelo y le sacó en él un conato de raya.
Cuando le vio la señora Pepa salir tan peripuesto, se le fueron tras él los ojos y el corazón, y si no temió que alguna bribonaza se prendara de él y hubiera la de Dios es Cristo, fue porque la señora, Pepa no pensaba nunca que pudiera haber esas cosas entre ninguna bribonaza y su marido.