Explore "Traga sardinas" by Antonio de Trueba on Textopian. Read with annotations and highlights.
A las ocho de la mañana siguiente subía don Lesmes las escaleras de la casa de Samaniego. Se levantaba temprano, sirviéndole de despertador el estómago, cuya debilidad forticaba con un tazón de cuatro onzas de chocolate, tres o cuatro paminchas (que son unas tortas de pan muy sabrosas, como de cuarterón cada una), y la leche que cabía en uno de aquellos tremendos vasos de asa que suele haber en las aldeas. Lo que llamaba don Lesmes la reposada era una hora de sueño en el sillón, porque hasta después del chocolate había de dormir siempre el buen don Lesmes, si bien entonces se contentaba con dormir en el sillón y no en la cama, como hacía después de almorzar y comer.
A las nueve terminaban Traga sardinas y Samaniego un abundante almuerzo, en cuya preparación había hecho prodigios de habilidad y esmero la cocinera.