Explore "El cura de Paracuellos" by Antonio de Trueba on Textopian. Read with annotations and highlights.
El señor cardenal arzobispo había pernoctado en Algete después de visitar los pueblos de toda aquella banda izquierda del Jarama, y se disponía a volver a Madrid para descansar algunos días y continuar la visita por su dilatada diócesis.
Inútiles habían sido todos los empeños y súplicas con que en nombre del pueblo paracuellano, le habían importunado las personas más respetables de aquella comarca para que devolviese las licencias eclesiásticas al señor cura de Paracuellos, que aparte de su pícara afición al toreo, era, según le decían todos, un sacerdote ejemplar: el señor cardenal arzobispo había continuado inflexible, contestándoles con un dixi.