Explore "El Escudo de Armas" by Edgar Wallace on Textopian. Read with annotations and highlights.
Míster Collett, de regreso de su paseo, al parecer sin objeto, por la aldea desierta, vio un hombre que cruzaba la carretera delante de él. Andaba con rapidez, con demasiada rapidez para ser un inocente transeúnte. Collett apretó el paso y llegó al sitio donde el hombre había desaparecido a través de un portillo abierto en el seto de zarzas. Era el final de una vereda que serpenteaba por la pradera de El Escudo de Armas, vereda que utilizaba la servidumbre del palacio de Arranways como atajo para llegar a la carretera.
Una alameda de árboles jóvenes se extendía a derecha e izquierda; al parecer, habían sido plantados sin método, sin otro objeto que ocultar el parque de la vista de los que circulaban por la senda.