Explore "El hombre del antifaz blanco" by Edgar Wallace on Textopian. Read with annotations and highlights.
El inspector jefe, mister Mason, se vanagloriaba de su facultad para conciliar el sueño en cualquier sitio y a cualquier hora. Cuando llegó a Scotland Yard el coche de la Policía, costó bastante trabajo despertarle.
Por el contrario, Miguel Quigley no había sentido en toda Su vida menos ganas de dormir que entonces; y el café que le sirvieron al entrar en el despacho estaba demasiado cargado, por lo cual a mister Mason le despertó toda su irritable actividad. Se quejaba Mason de que a cualquier hora del día o de la noche que llegase a Scotland Yard encontraba, con toda seguridad, sobre la mesa algún documento oficial para que lo examinase. En efecto, tampoco esta vez faltaba la media docena de minutas con llamadas bien visibles y muy cargadas de sellos.