Explore "Brenda" by Eduardo Acevedo Díaz on Textopian. Read with annotations and highlights.
El mar estaba tranquilo, terso, quieto como una costra de hielo; la barca inmóvil, con los remos caídos a las bandas; la atmósfera tibia. Allá en lo alto, entre sus ondas de luz, vagaban con las alas tendidas en círculos majestuosos algunas grandes gaviotas de pico dorado, cuyas notas vibraban claras y sonoras en el espacio límpido y sereno.
Cantarela se había sentado en una banqueta, junto a popa, de espaldas a la playa, débil y abatida.