Explore "Nativa" by Eduardo Acevedo Díaz on Textopian. Read with annotations and highlights.
Ya en la mesa, don Luciano Robledo se impuso de lo ocurrido, contado en un estilo pintoresco por Dora.
Era el hacendado un hombre manso, de rostro ancho y tostado, nariz de ventanas muy abiertas, barba cenicienta, bajo de estatura y abdomen pronunciado; siempre con sus piernas cortas embutidas en botas de baqueta, y un cinto de piel de cerdo con monedas de oro prendido flojamente, entre cuyas agujetas sujetaba un puñal de vaina de plata con incrustaciones doradas. Comía con gran apetito, bebía fuerte, fumaba con fruición cigarros gruesos, y nunca se le caía un escarbador de dientes fabricado con el cañón de una pluma de "chajá" -de atrás de la oreja- en donde lo asentaba a modo de tubo de anteojo.