Explore "En casa del oculista" by Dimitrios Vikelas on Textopian. Read with annotations and highlights.
Nuestro subprefecto leía pues, ó hacía ver que leía, en tanto que la dama elegante y su hijita continuaban cambiando sus murmullos, y que el estudiante, de pie siempre, aguardaba que la puerta se abriera.
Una calma completa reinaba en el comedor. De pronto oyóse en la parte de afuera una conversación muy animada. Al principio, como que la discusión tenía lugar en el patio, no se distinguía claramente el asunto; pero gradualmente las personas se fueron acercando á la puerta. Dos voces eran las que se oían; la de la criada y otra de una mujer. La de esta última, humilde, de timbre muy dulce, y era preciso prestar gran atención para reconocer que era de una mujer ya entrada en años.