Read "Ricardo" by Emilio Castelar online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
-Pero, Elena, decía el marqués al día siguiente de la entrevista historiada en el capítulo anterior; ¿vas a perder el brillo de tus ojos con ese llanto perenne?
-¿Quiere V. que esté contenta? Creía decidida mi suerte; clavada la rueda de mi fortuna. El casamiento con Ricardo, deseo único de mi vida, parecía pendiente de una ceremoniosa entrevista. Mi padre consentía de antemano; la madre de Ricardo también. Al verse nada debían decidir, puesto que todo estaba previamente convenido y arreglado. Entran en el salon principal y quedamos apercibidos esperando el instante en que iban a llamarnos. Pasa una hora, otra hora, y mientras su entrevista no acaba, empieza nuestra impaciencia. Entonces convenimos todos en que llame yo la atención de mi padre sobre esta tardanza y, me entere del motivo que la causa. Voy, llego, me acerco, llamo; y apenas he llamado, cuando la madre de mi novio sale como desesperada, me coge fuertemente, me mira con verdaderos trasportes, me abraza con efusión, me besa con delirio, me llama mil veces su hija idolatrada, extremos explicados por mi padre con la única razón que podía verdaderamente explicarlos; con el placer sentido por la que iba a ser mi suegra al encontrar la joven destinada a hacer en el mundo la felicidad de su hijo. Vuelvo, encuentro aquí la familia reunida, cuento lo ocurrido y les anuncio cómo la madre de Ricardo me ha llamado hija y mi padre me ha dicho que estaba próximo el deseado enlace.