Read "El abismo bajo ironsmouth" by Federico Martin Vidal Alonso online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
Empezamos a buen paso mi recorrido sistemático por las sórdidas calles de Ironsmouth. Después de cruzar el puente, nos desviamos hacia el fragor de los saltos de agua que había río abajo. Pasamos junto a la refinería Greison, de la que no salía ruido alguno ni se notaba la menor actividad. El edificio estaba situado junto al río, cerca del puente y de una confluencia de calles que debió de ser el primitivo centro comercial del pueblo, desplazado después por la actual Plaza Mayor.
Volvimos a cruzar la garganta por el puente de Machine Street, y desembocamos en un paraje tremendamente desolado. Los montones de cascote y los renegridos tejados fundidos formaban una línea maléfica y fabulosa que se recortaba contra el cielo. Por encima, severo y decapitado, destacaba el campanario de una antigua iglesia. En Machine Street había algunas casas habitadas al parecer, pero sus puertas y ventanas estaban cerradas con tablas clavadas. Más abajo, unos edificios ruinosos y abandonados abrían sus ventanas como negras órbitas vacías sobre las calles empedradas. Algunos de aquellos edificios se inclinaban peligrosamente a causa de los hundimientos del suelo. Reinaba un silencio imponente. Tuvimos que armarnos de valor para atravesar aquel lugar en dirección a la zona minera. Ciertamente, la impresión sobrecogedora que produce una casa desierta aumenta cuando el número de casas se multiplica hasta formar una ciudad de completa desolación. El interminable espectáculo de callejones desiertos y fachadas cenicientas y miserables, la infinidad de cuchitriles oscuros, vacíos, abandonados a las telarañas y a la carcoma, provocan un temor que ninguna filosofía puede disipar.