Read "La hora de todos y la fortuna con seso" by Francisco de Quevedo y Villegas online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
Estaba un potentado, después de comer, arrullando su desvanecimiento con lisonjas arpadas en los picos de sus criados. Oíase el rugir de las tripas galopines, que en la cocina de su barriga no se podían averiguar con la carnicería que había devorado. Estaba espumando en salivas, por la boca, los hervores de las azumbres, todo el coramvobis iluminado de panarras, con arreboles de brindis. A cada disparate y necedad que decía, se desatinaban en los encarecimientos y alabanzas los circunstantes. Unos decían: " ¡ Admirable discurso!" Otros: "No hay más que decir. ¡Grandes y preciosísimas palabras!" Y un lisonjero, que procuraba pujar a los otros la adulación, mintiendo de puntillas, dijo:
-Oyéndote ha desfallecido pasmada la admiración y la dotrina.