Explore "Dos mujeres" by Gertrudis Gómez de Avellaneda on Textopian. Read with annotations and highlights.
Cuando dos sentimientos poderosas luchan en el corazón, la victoria obtenida por uno de ellos vigoriza en vez de aniquilar al otro. En el amor sobre todo se observa con frecuencia esta especie de fenómeno. Si nos hallamos colocados entre esta tirana pasión y un deber sagrado, ella vence regularmente, pero todos los sacrificios que obtiene, todos los triunfos de que se adorna, como que debilitan al corazón que se los ha concedido. El deber habrá sido sacrificado, y como toda víctima inocente excitará la piedad a la par que el remordimiento, mientras que su altiva vencedora, oprimiendo al corazón que todo se le ha sometido, acaso acabará por fatigarle. Pero si en el momento mismo en que casi nos arrepentimos de ejecutar a favor de la pasión vencedora un inmenso sacrificio, un obstáculo independiente de nuestra voluntad llega súbitamente a impedirlo, entonces se verifica que en vez de regocijarnos del inesperado auxilio, nos indigna e irrita. El deber que como víctima había adquirido fortaleza, se nos representa ya como verdugo, y el amor que triunfante nos fatiga adquiere con la contrariedad una nueva energía que comunica a la voluntad.
¡Orgullo y pequeñez del corazón! Siempre le hallaréis así: Siempre le hallaréis así: en todos los climas, en todas las jerarquías, con corta diferencia el corazón humano es siempre el mismo. Veréisle sin cesar anhelando cederlo todo a la pasión que le domina y arrepintiéndose a proporción que da. Veréisle indómito a cuanto no sea su pasión para convertirse después en tirano de su propio ídolo. Toda su fuerza está en la contrariedad: dadle el poder de sacrificarlo todo y lo veréis muy pronto cansarse de ese mismo poder.