Explore "Guatimozín: Último emperador de Méjico" by Gertrudis Gómez de Avellaneda on Textopian. Read with annotations and highlights.
Preciso era para devolver la confianza a los aliados de Cortés, recelosos ya en cierto modo y acobardados por el mal éxito de la última tentativa de aquel jefe, que algunas casualidades felices probasen la continuidad con que lo protegía la fortuna. En efecto, pocos días después de su regreso a Tezcuco recibió aviso de haber arribado a las costas de Veracruz un navío procedente de España que no solamente conducía noticias favorables para él respecto a la impresión que produjeron en la corte sus cartas y regalos al rey, sino también un refuerzo considerable de gente joven y entusiasta, que espontáneamente venía a alistarse bajo su bandera, con abundante cargamento de armas y municiones.
Casi al mismo tiempo que tan agradable nueva, llegaron también a Tezcuco embajadores totonaques a ratificar el pacto de alianza y a brindarle el auxilio de aquellos pueblos revoltosos, que eran sin embargo los más valientes y vigorosos de todos los del imperio.