Explore "Guatimozín: Último emperador de Méjico" by Gertrudis Gómez de Avellaneda on Textopian. Read with annotations and highlights.
En ninguna de las varias y difíciles circunstancias que rodearon a Hernán Cortés mientras caminaba con más o menos velocidad al término de su grandiosa empresa, se manifiesta tan superior su espíritu y tan firme su voluntad, como en aquellas de que actualmente tratamos.
Refugiado con las reliquias de su pequeño ejército en una república extranjera que había sido su enemiga y de cuya reciente e inmerecida amistad no podía prudentemente fiarse; no teniendo, sin embargo, otras esperanzas de salvación que las fundadas en aquel inseguro apoyo, era además muy débil contra las fuerzas de un imperio próximas a caer sobre él; proscrito en Cuba, execrado en Méjico; condenado por sus mismos compañeros que creían ya eclipsada para siempre su feliz estrella; desprovisto de fuerza para efectuar la retirada; perdida su artillería; escaso de armas y aun de pólvora; en situación, en fin, la más deplorable y desesperada, Cortés meditaba en el silencio de su aparente desaliento el plan más vasto y atrevido que jamás concibiera entendimiento humano: ¡el de bloquear a Méjico! Apenas se hace creíble tal audacia de pensamiento y tal perseverancia de intención.