Explore "Guatimozín: Último emperador de Méjico" by Gertrudis Gómez de Avellaneda on Textopian. Read with annotations and highlights.
No había sido posible al general español esperar tranquilo la conclusión de sus naves.
Por grande que fuese la diligencia de los trabajadores, la obra no podía llevarse a cabo con la prontitud que reclamaba la impaciencia de aquel, y habiendo recibido nuevo refuerzo de gente aventurera llegada a las costas de Veracruz con un buque cargado de provisiones de guerra, juzgose bastante fuerte para emprender la toma de Tezcuco, donde aun suponía reinante a su adicto Cuicuitzcat. Sin embargo de las probabilidades que a favor de su empresa se le presentaban, atendida aquella falsa suposición, no se decidió a salir de Tlaxcala sin el auxilio de un ejército de la república, que se le concedió gustosa prefiriendo hacer la guerra en suelo mejicano a tener que sostenerla en el suyo. Sabedor el senado de la grande fuerza que aprestaba contra la república el monarca mejicano, no podía menos que acoger con tanto regocijo como asombro la intrépida decisión de aquel jefe, que lejos de participar de sus temores, se lanzaba el primero a elegir por campo de la lucha la segunda ciudad del imperio.