Read "La abadía de northanger" by Jane Austen online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
Catherine advirtió de inmediato que aquella habitación era completamente distinta de la que Henry le había descrito. No era de un tamaño exagerado y no contenía tapices ni terciopelos. Las paredes estaban empapeladas; el suelo, cubierto con una alfombra; las ventanas eran tan bellas y estaban tan limpias como las de la sala de abajo. Los muebles, sin ser completamente modernos, eran cómodos y de buen gusto, y el aspecto general resultaba alegre y confortable. Una vez satisfecha su curiosidad sobre este punto, Catherine decidió que no se entretendría en hacer un examen más minucioso por miedo a disgustar al general con su tardanza. Se quitó a toda prisa el traje de viaje, y se disponía a deshacer un paquete de ropas que había traído consigo, cuando observó de pronto un arcón enorme colocado en el ángulo de la habitación formado por la chimenea. La vista de aquel mueble la estremeció, y, olvidándose de cuanto la rodeaba, lo contempló inmóvil y dijo en voz baja para sí:
-Qué extraño es esto. Yo no esperaba encontrar un arcón en esta habitación. ¿Qué contendrá? ¿Para qué lo habrán colocado ahí, medio oculto, como si pretendieran que pasase inadvertido? Debo examinarlo, pero. a la luz del día. Si espero hasta la noche mi bujía podría apagarse y entonces.