Explore "Tirante el blanco" by Joanot Martorell on Textopian. Read with annotations and highlights.
-Muy reverendo y santo señor -comenzó diciendo Tirante-, vuestra señoría debe saber que el rey mandó muchos reyes de armas, heraldos y persevantes a notificar por todo el mundo los festejos que se preparaban con motivo de sus bodas, conmemoraciones que la pasada víspera de San Juan hizo un año que empezaron. En primer lugar, señor, os comunicaré una magnífica decisión del rey, como no se ha oído decir que haya habido otra semejante: que toda la gente que iba a ver los festejos o a hacer armas, ya viniesen por mar o por cualquier otro camino, desde el día en que desembarcaran hasta que salieran de la isla de Inglaterra, recibirían todo tipo de viandas y, además, gratis.
»El día de San Juan, el rey se atavió muy bien. Llevaba un manto bordado de perlas muy gruesas y forrado de martas cibelinas, unas medias muy bien bordadas y un jubón tejido de brocado de hilo de plata. Puesto que aún no era caballero, no llevaba otra cosa de oro que una corona muy rica en la cabeza y el cetro en la mano. Pero, cabalgando con un buen caballo, por su gesto manifestaba que era el rey.