Explore "Tirante el blanco" by Joanot Martorell on Textopian. Read with annotations and highlights.
Cuando el emperador supo que Tirante había venido, demostró gran alegría y dijo que, a su parecer, su hijo había resucitado. Las once galeras llegaron causando tales manifestaciones de alegría que hacían resonar toda la ciudad. El pueblo, que estaba triste y dolorido, se alegró mucho porque le parecía que Dios se le había manifestado. Entonces el emperador se puso sobre un estrado para mirar cómo venían las galeras y, cuando Tirante lo supo, hizo sacar tres banderas, dos del rey de Sicilia y una de las suyas; hizo armar a tres caballeros de blanco, sin sobrevestas, con una bandera en la mano, y cada vez que pasaban delante del emperador, bajaban las banderas hasta cerca del agua, excepto la de Tirante, que hacían que tocase el mar. Cuando el emperador vio esto, se puso muy contento por haber visto tal ceremonia, pero lo estuvo más aún por la llegada de Tirante.
Después de haber dado varias vueltas, la una arriba y la otra abajo, las galeras tendieron la escalera para bajar a tierra. Aquel día, Tirante salió vestido con una cota de mallas que llevaba una franja de oro en las mangas y, sobre ésta, una jornea confeccionada a la francesa; llevaba la espada ceñida y un bonete de grana con un gran broche guarnecido de muchas perlas y piedras finas en la cabeza. Diafebus salió de manera parecida, pero con jornea de satén morado, mientras que Ricardo salió tan bien vestido como los otros aunque su jornea era de damasco azul. También el resto de los caballeros y gentilhombres iban muy bien ataviados.